Por Carmen Leonor Rivera-Lassén / www.artesaniaboricua.com

El Décimo Octavo Encuentro de Talladoras de Santos se celebró en los pasillos llenos de historia y viejos olores a tabaco y ron del edificio del Archivo General. Tanto artesanas como su público seguidor echaron de menos el patio acogedor que por 17 años los había acogido para los encuentros. Era el patio del Arsenal de la Marina Española, ubicado en el antiguo barrio de La Puntilla del Viejo San Juan. Este año, en su Décimo Noveno Encuentro, el grupo de mujeres talladoras ha sido convocado de nuevo, por medio del Programa de Promoción Cultural y Artes Populares del Instituto de Cultura Puertorriqueña, a presentar sus obras en el espacio que una vez le diera albergue a las tropas españolas que fueron repatriadas en el 1898, con la llegada y toma de Puerto Rico por los Estados Unidos. Regresan al Arsenal de la Puntilla.
Para honrar a la artesana Obdulia Gracia, primera talladora de santos de la que se tenga evidencia, se da un premio como parte del encuentro. También se hace una dedicatoria y un reconocimiento especial. En el 2017, este premio se le brinda a Raquel Pagani. La dedicatoria del evento se le hace a Nitza Aquino y el reconocimiento especial se le hace a Marta Cuevas.

El grupo de talladoras que se dará cita en este encuentro está compuesto por 30 artesanas. Sus trabajos las han hecho merecedoras de premios y reconocimientos dentro y fuera de Puerto Rico. Al salir de este evento muchas de ellas participarán de la próxima edición de la Feria Internacional de Artesanía (FERINART).

Dedicatoria

Este año la dedicatoria del Encuentro se le hace a Nitza Aquino. Para muchos es la artesana hormiguita que por los últimos años, en unión a otras talladoras se ha dado a la tarea de organizar exhibiciones especiales y el Encuentro.

Ella nos narró: Es natural del pueblo de Guaynabo. Comparte la tarea artesanal de la talla en madera con su esposo Nelson Vázquez. Tiene tres hijos: Wilfredo, Nitza y Nelitza, la última también talla. Posee un Bachillerato en Educación, con especialidad en Ciencias, de la Universidad de Puerto Rico. Obtuvo una Maestría en Educación con especialidad en Currículo y Enseñanza, de la Universidad Metropolitana. Ha dedicado años a trabajar con niños y jóvenes, tema que le apasiona al igual que las artesanías. A ella estuvo expuesta desde muy pequeña gracias a sus padres. Su papá hacía juguetes en madera y su mamá se dedicaba a las labores de aguja.

Se inició hace alrededor de treinta años en la artesanía del barro a través del taller de Bellos Oficios de la Universidad de Puerto Rico. Fue guiada por profesores como: José “Che” Flores, Loraine de Castro, Manuel Pagán, Rafael del Olmo y Morell. Junto a su esposo, estableció el Taller Naquino donde elaboraban piezas con tema puertorriqueño. Fue un taller muy próspero y prestigioso. Sus piezas se conservan en colecciones públicas y privadas dentro y fuera de Puerto Rico. Al pasar los años y por situaciones de salud de Nelson, partió a California.

Al regreso inició sus primeros pasos en la talla por cuenta propia. Escuchó hablar del maestro Luis González y se dio a la tarea de encontrarlo. Regresó al Taller de Bellos Oficios, con el fin de tomar clases de talla básica, con el que se convertiría en su amado profesor, precisamente, Luis González. Terminado el curso tomó otro, más avanzado, en el Convento de Jesús Mediador en Bayamón, también con Luis González. Con el fin de mejorar detalles y técnicas completó cursos con: el maestro tallador Héctor Álvarez, con Gloria López, de santos de vestir y con Edwin Báez, de nichos y retablos. El conocer a Don Teodoro Vidal en una feria de Artesanías de Barranquitas fue un evento significativo en su desarrollo. Junto a su esposo creó lazos de amistad con él. Siempre lleva a Don Ricardo Alegría, Don Walter Murray y Teodoro Vidal en su corazón y se siente orgullosa de haberlos conocido y que le hayan podido hablar de sus experiencias y conocimientos del quehacer cultural. También se siente muy orgullosa de tener como amiga y maestra a Zulma Santiago, la llama la dama de las artesanías puertorriqueñas, la admira y respeta profundamente por sembrarle la semilla de: promover, fomentar y educar sobre las artesanías puertorriqueñas para que continúen vivas. Con los talleres a niños y jóvenes que ofrece sobre las artesanías, mantendrá viva la artesanía y la cultura puertorriqueña.

Ha sido entrevistada para periódicos y programas de televisión. Ha participado en exposiciones alrededor de todo Puerto Rico como fuera, desde: el Museo de las Artes Populares en Caguas, el Museo de Arte de Ponce, Museo Las Américas, Galería Homar en Filadelfia, Museo Archivo de Caribbean University, Dayton University en Ohio.

Algunos de los premios que ha recibido son: Dedicatoria de la Feria de la Calle San Sebastián junto a Nelson Vázquez su esposo en 1997, Medalla Rafael Cordero de Excelencia junto a su esposo en la Feria Fiestas de la Calle San Sebastián en 1998. Se le reconoció con el premio Obdulia Gracia, del Instituto de Cultura Puertorriqueña, en e1 de mayo de 2011. Se le dedicó Julio mes del Artesano en el 2014. En el Nacimiento Colectivo dedicado a Rafi Avilés talló el Niño Jesús, en diciembre de 2001. Pertenece al Colectivo de Mujeres Talladoras de Puerto Rico y a la Ruta Artesanal de la Compañía de Turismo. Fue gestora del proyecto “Navidad Inocencia…Ilusión”, que se presentó en el Museo de las Artes Populares en la Navidad de 2016 hasta febrero de 2017. Redactó la propuesta para la Primera Feria de Puerto Rico en Guaynabo en 2016 y perteneció al comité de artesanos que trabajó para su organización. Ha participado en ferias de artesanías como: Feria Bacardi, Compañía de Turismo, Feria Nacional de Artesanías de Barranquitas, Feria de Plaza las Américas, Acabe en Maricao y Yauco, Encuentro Nacional de Santeros.

En el Encuentro se le entrega el premio Obdulia Gracia a Raquel Pagani, por su constancia en la labor artesanal. Se le hace un reconocimiento especial a Marta Cuevas. Ella, -desde hace 21 años, desde noviembre de 1995- como bien dice trabaja en el Instituto de Cultura Puertorriqueña como Coordinadora de Actividades Culturales. Primero laboró en el Programa de Artes Populares, el que ahora es uno con el Programa de Promoción Cultural. Recuerda: como comenzó su trabajo con Miriam Vargas y Marisol Matos y un Primer Encuentro de Talladoras, donde ayudó a identificar a las primeras participantes. Enfatiza que en este, el Décimo Noveno Encuentro, hay que admirar la trayectoria de las participantes y saludar de manera especial a Gloria López y Evelyn Vázquez.

El Arsenal de la Marina Española

Los edificios que una vez fueron parte del Arsenal de la Marina, están ubicados en el barrio La Puntilla, en el Viejo San Juan. Aquellos se levantaron en terrenos frente a la bahía y en zona de mangles. Datan del 1800, se dedicaron para el almacén de armas y municiones. Allí también se construyeron y repararon barcos de la fuerza naval española. También albergó a la fuerza sutil, embarcaciones que navegar entre los caños o canales y deslizarse por los manglares de la bahía de San Juan. Debían impedir el paso de barcos enemigos que trataran de llegar a la isleta de San Juan, a través del caño de San Antonio o la entrada a la ensenada del Condado.

La estructura original se construyó de madera y yaguas, luego se sustituyó por un edificio más de mampostería. Se llevó a cabo en 1800. Al pasar los años se añadieron más estructuras con diversos estilos arquitectónicos. El arsenal era un complejo con diversos usos. Para 1845, contaba con un muelle saliente, cisterna, almacenes, talleres de construcción, casas para empleados, cuadras para la dotación, cocinas y tinglados. La fachada principal estaba orientada hacia el norte.
En 1854, se construyó la Capilla de las Madres Carmelitas. En 1898, fue el último lugar ocupado por las tropas españolas, como cuartel durante el proceso de repatriación. La estructura pasó a manos del gobierno de Estados Unidos, luego al gobierno local para dependencias gubernamentales. Hoy pertenece al Instituto de Cultura Puertorriqueña.

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