San Juan (EFEUSA) – La zona histórica y turística del Viejo San Juan inicia un lento camino hacia la recuperación con la reapertura de diferentes tipos de negocios, tras el restablecimiento del servicio eléctrico que quedó destruido por el huracán María y puso en peligro unos 10,000 empleos.

Y es que más de un mes y medio que el principal centro turístico de Puerto Rico quedara a oscuras por los efectos de María al derribar decenas de postes ubicados en las azoteas de los históricos edificios del área, las calles y negocios comenzaron a alumbrarse y a reactivarse hace varias semanas.

“Nosotros fuimos de los primeros que les llegó la luz porque frente al negocio hay una línea soterrada. Ya llevamos operando casi un mes y semana por semana las ventas han aumentado”, aseguró hoy a Efe Joel Pierluisi, quien junto a su hermano Javier operan el restaurante Stuffed Avocado Shop en la Calle San Francisco.

“Se ve la diferencia. Ya cuando los negocios empiezan a tener luz y llegan los cruceros, se ha notado bien brutal, y estamos súper contentos”, abundó Joel, quien también opera en el Viejo San Juan la tienda de ropa femenina Collective Request, en la Calle Luna.

Pierluisi celebra además la oportunidad, después de que el pasado 1 de noviembre, junto a más de medio centenar de comerciantes del Viejo San Juan, le exigieron a las autoridades que agilizaran los trabajos de reparación en las líneas y los postes de electricidad para volver a reanudar sus operaciones.

Luego de ese día, numerosos camiones de la Autoridad de Energía Eléctrica local y otras compañías de electricidad de Estados Unidos arribaron al Viejo San Juan para iniciar sus planes de restauración del servicio en la zona comercial, constituida mayormente por restaurantes, joyerías y tiendas de artesanías.

“Las ventas han ido directamente relacionadas con los por cientos de las calles que se han ido electrificando. Mientras más iban prendiendo la ciudad, más gente iba llegando y las tiendas abrían”, agregó por su parte, Javier Pierluisi.

No obstante, ante la lentitud del restablecimiento del servicio eléctrico en el Viejo San Juan, algunos comerciantes decidieron cerrar sus negocios, algunos debido a las vastas reparaciones físicas en sus comercios o la falta de ganancias económicas, como le ocurrió a Joel Pierluisi con otro de sus restaurantes, La Mala Vida.

Por su parte, Amarylis Zubi, propietaria de las tiendas Mundo Taíno en la Calle San Justo y Calle Fortaleza, sostuvo a Efe que va recuperándose económicamente “poco a poco” por la llegada desde hace tres semanas de cruceros al puerto de San Juan, especialmente el fin de semana.

“Es un proceso, pero vamos adelante. Estamos muy animados y con fuerzas”, afirmó Zubi, quien sus tiendas-galería, vende piezas de más de 200 artesanos puertorriqueños, desde dulces típicos, café, artesanías, máscaras de vejigantes, joyería, ron, imanes, libros, pinturas, muñecas, ropa, jabones naturales, aromas y vinos.

Zubi agradeció también a la empresa New York Power Authority por haber dirigido las operaciones de restaurar el servicio de electricidad en el edificio donde ubica su tienda Mundo Taíno en la Calle San Justo, que colinda con la Calle Fortaleza, donde ubica La Fortaleza, sede del Ejecutivo.

Suerte igual a los negocios de Zubi la obtuvo la Joyería Catalá, una empresa familiar que arrancó su fundador Jaime Catalá, hace 87 años, y en la que actualmente trabajan algunos miembros de la tercera generación de este negocio en la Calle Rafael Cordero, frente a la Plaza de Armas, donde ubica el Municipio de San Juan.

Según contó hoy a Efe Nelly García, una de las trabajadoras de la joyería que fundó su abuelo, el establecimiento se mantuvo cerrado dos meses después del paso de María el pasado 20 de septiembre, aunque admitió que “abríamos par de horitas para resolver y eso, pero vivíamos el día a día y nos afectó”.

Y ante la incertidumbre de cuándo iba a regresar el servicio de luz y realizar unas reparaciones en la estructura del negocio por el agua que se coló por las lluvias de María y los trámites para que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias le tomara su caso, pero aún así con el optimismo de que seguirían operando.

Pero hay comercios que no ha podido esperar a la luz en el Viejo San Juan, como es el caso de The Linen House, que tras 35 años en la calle Fortaleza, echa el cierre.

Ya de por si afectada, antes del huracán, por la crisis económica, el paso del ciclón ha dado al traste con cualquier posibilidad de recuperación y obligará a su dueño, Benjamín Rodríguez, de 81 años, a cerrar la puerta definitivamente y dejar de vender edredones, cojines y ropa fina de hilo, entre otros.

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